Una vivienda familiar adaptada a una nueva etapa, con espacios compartidos y ambientes propios para cada miembro de la familia.
Esta reforma integral en Getxo parte de las necesidades de una familia con hijos adolescentes. La vivienda debía responder a una forma de vivir diferente: mantener espacios amplios para compartir y, al mismo tiempo, ofrecer a cada miembro de la familia un lugar propio.
El proyecto trabaja sobre el conjunto de la casa, desde la distribución y los materiales hasta el mobiliario, la iluminación y los textiles. La propuesta mantiene una línea serena en toda la vivienda, mientras que los papeles pintados y los detalles de cada dormitorio introducen diferentes personalidades.
Una zona de día para compartir
El salón y el comedor forman un espacio continuo, luminoso y conectado con el exterior. Los grandes ventanales tienen un papel importante en la percepción de la vivienda y permiten que la luz natural llegue a las distintas zonas.
En el comedor, una mesa de madera reúne a la familia. Las sillas tapizadas, las lámparas de fibras naturales y los textiles en tonos neutros crean un ambiente sencillo y confortable.
Al fondo, una librería diseñada a medida ocupa buena parte de la pared. Sus estantes permiten organizar libros y objetos, mientras que el piano queda integrado en el conjunto como un elemento más de la vivienda.
Desde el salón se mantiene una relación directa con el exterior a través de los grandes ventanales. Las cortinas de tejido ligero filtran la luz y completan una composición dominada por los tonos naturales, la madera y los azules.
Una cocina organizada para el uso diario
La cocina combina mobiliario en tonos claros con frentes de madera. La distribución en L permite concentrar las distintas zonas de trabajo y aprovechar la capacidad de almacenamiento disponible.
La encimera y el frente de trabajo mantienen una gama de tonos naturales que encaja con el resto de la vivienda. La ventana aporta luz sobre la zona de trabajo y establece una conexión visual con el exterior.
Junto a la cocina se ha creado un comedor diario para cuatro personas. Es un espacio más recogido, pensado para desayunos, comidas cotidianas y momentos rápidos en familia.
Dormitorios con identidad propia
Los dormitorios reflejan de forma más personal a quienes los utilizan.
En el dormitorio principal, el papel pintado vegetal en tonos azules ocupa toda la pared del cabecero. La combinación con ropa de cama blanca, textiles azules y madera crea un ambiente luminoso y tranquilo.
Los dormitorios de los hijos tienen planteamientos diferentes. Uno combina un papel pintado de rayas muy sutil con una cama integrada y una zona de trabajo junto a la ventana. Otro incorpora textiles en tonos rosados, estanterías abiertas y espacio para libros, objetos y aficiones.
Así, la vivienda mantiene una imagen común, aunque cada dormitorio tiene su propio carácter. El diseño de interiores se adapta a las personas que viven en cada espacio.
Un baño que combina materiales y texturas
El baño continúa la gama de materiales naturales presente en el resto de la vivienda. El revestimiento en tonos piedra se combina con un mueble de madera y una encimera clara.
El papel pintado aparece también en este espacio y aporta un contrapunto decorativo frente a los revestimientos de gran formato. Una iluminación puntual junto al espejo completa la composición.
El resultado es una reforma integral de vivienda en Getxo planteada desde la forma de vivir de sus habitantes. Una casa en la que las zonas comunes favorecen la vida en familia y los dormitorios permiten que cada uno tenga su propio espacio.
Un proyecto de interiorismo en Getxo en el que distribución, materiales, mobiliario y decoración forman parte de una misma propuesta.
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Fotografía: Biderbost Photo